Es preocupante darnos cuenta de la falta de interés que tienen los niños y adolescentes hacia el hábito de la lectura. Mucha culpa la tiene la falta de motivación por parte de los padres; y a la vez, los avances tecnológicos, los jóvenes prefieren mil veces estar frente a una computadora, un videojuego, antes que tener en sus manos un libro al cual devorar con entusiasmo.
La lectura realmente es una fuente de conocimiento, que estimula el desarrollo cognoscitivo. Las personas, al leer, logran motivar su imaginación, así como su memoria. Las neuronas del cerebro se activan al utilizar el pensamiento abstracto, con el cual se hacen comparaciones, relaciones, entre otros aspectos de estimulación. Además, con la lectura se llegan a evitar problemas de ortografía en la escritura, aspecto que se ha ido perdiendo notablemente.
El leer un libro es una actividad que puede ser entretenida en lugar de aburrida, como muchos lo hacen ver; además. nos puede hacer volar, nos llena de mágicas sensaciones a la hora de imaginarnos todos los eventos y personajes que se nos presentan. Nosotros mismos vamos creando una historia en nuestro cerebro, que nos hace viajar y disfrutar de la actividad.
El leer un libro es una actividad que puede ser entretenida en lugar de aburrida, como muchos lo hacen ver; además. nos puede hacer volar, nos llena de mágicas sensaciones a la hora de imaginarnos todos los eventos y personajes que se nos presentan. Nosotros mismos vamos creando una historia en nuestro cerebro, que nos hace viajar y disfrutar de la actividad.

