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Publicista, cantante, actriz. Estudiante de Enseñanza de la Música UCR

martes, 13 de julio de 2010

ME ENCANTA ENSEÑAR ¿POR QUÉ?



Como educadores, cuando pensamos en la palabra enseñar o educación, llegan muchas dudas acerca de lo que eso implica, por lo que es normal peguntarnos si realmente nos encantaría la idea de dedicar toda nuestra vida a esto.
Hay tantos términos que pueden relacionarse con la tarea de enseñar, como por ejemplo:
Paciencia: porque un maestro sin paciencia es como un cantante sin oído, es preferible que se dedique a otra profesión, porque la paciencia es lo principal en una persona que pasará horas tratando de que sus pupilos entiendan lo que él les explica.
Otra palabra que no puede faltar en el diccionario del maestro es: Transparencia. Qué difícil no encariñarse con las personas a las que uno dedica gran parte de su tiempo y cómo evitar tener sus preferencias hacia alguno de esos alumnos, uno debe ser ante todo imparcial a la hora de calificar y corregir, y es una tarea difícil sobre todo cuando se crea una linda amistad entre el maestro y su alumno.
Humildad: otro sustantivo importante en el léxico de la educación, nunca un profesor debe sentirse o creerse superior a su alumno, nunca debe pensar que quien está bajo su tutela "no sabe nada". Muchas veces el maestro aprende del alumno, el maestro también comete errores que debe aceptar. Hay profesores que no aceptan sus equivocaciones y por ende guían mal al alumno, y para no sentirse humillados, educan mal, y llevan por un camino equivocado a quienes desean aprender.
Entrega: Un maestro debe dar todo, no puede dar a medias. Si es necesario explicar cincuenta veces sobre un tema, para que el estudiante entienda, debe hacerlo, se debe dejar completamente de lado a la pereza, el “luego le explico” o “lea este libro, en tal parte viene explicado”, ¡No! Si se tiene que quedar después de una clase para dedicarle unos minutos a aquel alumno con problemas de aprendizaje, el profesor tiene la obligación de apoyarlo para que pueda avanzar junto con sus compañeros, para no quedar rezagado, y no se sienta inferior. En muchas ocasiones el maestro no pone cuidado a los alumnos con problemas de concentración y se olvida de ellos al ver que los demás sí caminan parejo.

Muchas son las características que un buen maestro debe tener, uno debe analizarse y preguntar: ¿Tengo yo esas cualidades? ¿Seré capaz de cumplir a cabalidad la difícil tarea de enseñar? ¿Podré dedicar toda mi vida a la educación? Todas estas preguntas flotan en mi cabeza todos los días. Al observar a esos maestros que tienen que batallar con un grupo grande de estudiantes me entra el temor ¿Tendré yo esa paciencia?
En mi caso sucede algo tal vez diferente. Yo amo el arte, principalmente la música y el teatro. Me apasiona y desearía que las personas se enamoraran como yo de esas tendencias artísticas.
Realmente esa es la razón por la cual me gustaría enseñar. Quisiera poder crear una cultura donde los niños o jóvenes tengan deseos de ir al teatro ya sea a presenciar una obra o un concierto sinfónico.
Desearía que el pueblo costarricense llenara los teatros, como suele suceder en Europa, que por ejemplo para una ópera, la asistencia es total, ¿Por qué? Porque desde pequeños de les inculca el arte y lo aprecian y valoran.
Un maestro debe enseñar lo que le gusta, lo que ama; yo, por ejemplo, puedo verme guiando a un grupo de jóvenes a cantar, o dirigiéndolos en una obra de teatro, me veo jugando, riendo, compartiendo, dejando de lado lo monótono de una clase magistral, donde el profesor habla y los demás escuchan.
Desgraciadamente, las clases de arte en la primaria o secundaria, ya sea música, danza, artes plásticas, son clases que en ocasiones son menos preciadas, y los alumnos, hasta los mismos maestros no las toman en serio. En ocasiones los alumnos dejan de asistir a las clases de música porque las ven como recreo; entonces mi objetivo es cambiar esa manera de pensar y que los jóvenes estén deseando llegar a la lección “especial” ¿Cómo despertar ese espíritu de amor al arte o a la cultura? Mucha responsabilidad está en el sistema educativo y otra gran parte de la responsabilidad está en la forma de impartir la lección.
Tratemos de enseñar de una manera creativa. Provocar una buena actitud hacia las distintas materias, que los jóvenes se entusiasmen y puedan y sepan conversar, analizar, estudiar todo lo que tiene que ver con el tema de estudio.
Eso es lo que me encanta de la enseñanza, que uno mismo se convierte en el responsable de las actitudes de los alumnos hacia lo que uno enseña, en mi caso, la música. Uno es el que motiva para que los demás tengan una actitud positiva y se enamoren del conocimiento.
Es una gran responsabilidad, porque un mal método podría provocar lo contrario; por esto es muy importante tener buenas bases pedagógicas para saber enseñar.
Por esto estamos aquí, para convertirnos en buenos maestros que sepamos llevar por buen camino a aquéllos que tal vez han tenido una idea errónea de la escuela. Podremos darnos cuenta de lo que debemos y no debemos hacer a la hora de educar. Debemos buscar con ansias ser maestros artistas que serán bien recordados por sus alumnos.

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